El centro de Cancún, donde se ubican la mayoría de los hoteles sin Todo Incluido, se encuentra muy desgastado turísticamente hablando. El auge que alguna vez tuvo se encuentra actualmente opacado por la oscuridad nocturna ante la escasa luminaria, el excesivo tráfico en la Avenida Tulum, la mala fama de ser inseguro y el cierre de muchos negocios que eran el atractivo de la zona. En pocas palabras, el turista no tiene motivos para hospedarse en otro lugar que no sea la zona hotelera, pues el único atractivo que tiene Cancún sigue siendo la playa.
El día sábado 14 de julio, Novedades de Quintana Roo publicó una noticia en la que narraba que las autoridades estatales tienen la intención de reglamentar el servicio Todo Incluido, el cual es ofrecido en la mayoría de los hoteles en Cancún. El debate es interesante, pues por un lado los grandes hoteleros se defienden argumentando que la competencia es libre y que gracias a esta modalidad los turistas extranjeros se han visto atraídos. Por el otro lado, los restauranteros y los hoteleros pequeños destacan que se está lesionando gravemente a la economía local al no permitir un verdadero desarrollo, ya que la riqueza se concentra en las grandes cadenas foráneas.
La intención de la apertura comercial es permitir la entrada de capitales extranjeros que "contagien" con sus técnicas y tecnologías a los empresarios mexicanos, de tal forma que estos últimos puedan llegar a ser tan competitivos como los primeros. Como mecanismo de defensa ante esta afirmación, los grandes hoteleros mencionan que los empresarios locales deben ser lo suficientemente creativos para atraer a los turistas a la zona centro y demás hoteles que no manejan el Todo Incluido. La afirmación es totalmente cierta, pero el trasfondo es más complejo de lo que parece.
Hasta que no se cree un ciudad atractiva, la vida turística se seguirá concentrando en la zona hotelera, beneficiando sólo a las grandes cadenas. La inseguridad juega también un papel importante, pues el temor que tienen los turistas debido a los comentarios que han escuchado hace que teman moverse a otros puntos en la ciudad, obligándolos a “refugiarse” en aquellos lugares donde pueden encontrar toda la experiencia que Cancún les puede ofrecer: un hotel Todo Incluido frente al mar azul turquesa.
La reglamentación del Todo Incluido debe ir soportada por una estrategia mercadológica de gran impacto, debido a que Cancún ha basado gran parte de su ventaja competitiva a través de esta modalidad. La oferta de atractivos en el centro de Cancún es una de las estrategias que se debe fomentar, porque es donde radica la raíz del problema de la competitividad de los pequeños hoteles.
El análisis debe ser más profundo para conocer el verdadero impacto de la limitación del Todo Incluido. Gustos de los consumidores, opciones que ofrecen los destinos turísticos competencia, límites del desarrollo del sector para mantener la sustentabilidad e identificación de la infraestructura desperdiciada, son algunas de las variables que se deben analizar para poder definir el destino del principal centro turístico de México.
El futuro de Cancún es incierto, por lo que las decisiones que se tomen el día de hoy deben ser estrictamente analizadas para evitar que Cancún pase del estancamiento a la decadencia.
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