martes, 31 de julio de 2012

¿Sabías que quieren subir las tarifas de autobús en Cancún?


En el verano del año 2008 decidí trabajar mientras estaba en la ciudad de vacaciones. En ese entonces estaba por iniciar el tercer semestre de mi licenciatura en Mérida. Conseguí un trabajo en Toks Nayandei, donde ahora está La Casa de Los Abuelos en la Avenida Bonampak. Como creo que casi todos hacen, empecé a dibujar en mi mente cómo iba a llegar a mi nuevo trabajo cuando nadie en mi casa pudiera darme un aventón. Analizando las calles y las rutas de los camiones, decidí que la opción más viable era la ruta 510, en ese entonces sólo manejada por Maya Caribe. La ruta 27 era mi segunda opción porque sus unidades eran menos, es decir, tardaba más en pasar por el fraccionamiento en el cual vivo.


Un día, durante mi capacitación, me desperté temprano y me arreglé para ir al trabajo. Salí a tomar el autobús con el uniforme de manga larga, pantalones y zapatos de vestir. Para mi sorpresa, vi que pasó el autobús muy lleno, con gente literalmente colgada de la puerta, por lo que decidí esperarme al siguiente. Transcurrieron muchos minutos y noté que ya se me hacía tarde para llegar a mi trabajo, pero el autobús seguía sin pasar. Mucho tiempo después, vi que se acercaba poco a poco por la avenida Politécnico. Desde una cuadra antes alcé mi mano para que se detuviera. Cuando se iba a estacionar, me percate que ese autobús también estaba a reventar. El acceso por la puerta delantera era imposible. Tuve que subirme por la puerta de atrás, casi suplicándole a las demás personas en el área que me hicieran un espacio para poder pararme.

El viaje fue una odisea. Transpiré muchísimo y me lamenté mil veces la situación que estaba viviendo. Los empujones, la falta de espacio, la desesperación de la gente ante el intenso calor y su preocupación por llegar tarde a su trabajo (incluyéndome) era el ambiente que dominaba. Cuando al fin llegué a la Avenida Tulum, me bajé como desesperado porque aún me faltaba atravesar una calle para llegar a la Bonampak. Mientras caminaba, pensé en el pésimo servicio que mi ciudad me estaba ofreciendo. Me costaba creer que aún no solucionaran la cuestión del transporte. Es verdad, la ciudad creció rápidamente y de forma caótica, pero ya urgía un ordenamiento y un "hasta aquí" para las empresas concesionarias.

Hoy, ante muchas mejoras de empresas como Turicún y Autocar en su servicio, leo la noticia en el Novedades de Quintana Roo informando que los concesionarios desean elevar las tarifas, llegando a 8 pesos en la ciudad y a 11 pesos en las rutas hacia la Zona Hotelera. Estoy totalmente de acuerdo en que el precio de la gasolina ha aumentado (como automovilista créanme que lo he notado), pero deben primero mirar hacia otras estrategias antes de castigar a los usuarios de esta forma. ¿Se han puesto a analizar que las rutas sólo van de Oeste a Este y viceversa, es decir, la gran mayoría lo único que hace es "subir" de la ciudad hacia el centro y regresar? Se han fijado en que muchos de los autobuses que circulan por la avenida Tulum van semi vacíos?
¿Has notado que Maya Caribe sigue operando con unidades pequeñas, muy calurosas y sobre todo, en pésimo estado? Sí, conozco la ley económica que dice que si el precio sube, la demanda disminuye, pero se trata de un bien MUY NECESARIO y por lo tanto Inelástico. Quiero decir que como cancunenses tendríamos que aguantarnos y seguir utilizando el servicio para evitar impactar aún más nuestra economía mediante el uso de taxis.

Una forma de recortar gastos es eliminando el capital ocioso, que en este caso sería reinventar las rutas de tal forma que se evite la circulación de autobuses semi vacíos y se cubra la necesidad de la gente que necesita moverse de norte a sur o viceversa. ¿Por qué irse por la solución más fácil? Me siento muy frustrado ante el pésimo servicio que nos brindan a los cancunenses, quienes somos el motor de una de las ciudades de mayor importancia económica para México. Definitivamente, somos dignos de algo mejor. Mientras tanto, el gobernador del estado asegura que no habrá ajuste en la tarifa del transporte público, pero recordemos que a los políticos no hay que creerles ni la hora.

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