jueves, 4 de octubre de 2012

DRAGON MART CANCÚN, UNA “MURALLA” EN LA ECONOMÍA DEL PARAÍSO



Escuchar “Cancún” coloca en la mente de la mayoría de la gente la idea de vacaciones, sol, arena, mar, compras… en fin, una experiencia única que muchos quieren vivir. Sin embargo, la realidad de los habitantes de la ciudad es otra. La falta de sustentabilidad en su desarrollo ha causado graves problemas que urgen ser revertidos a través de la diversificación de la economía,  dejando más que claro que las bondades turísticas han llegado a su límite gracias a la sobreexplotación del proyecto original.

El gobierno del estado de Quintana Roo considera, de manera muy atinada, que Cancún cuenta con un perfil adecuado para convertirse en un punto clave del comercio internacional de México. En este contexto, se iniciaron los esfuerzos por instalar el “Dragon Mart”, una plataforma logística donde se comercializarían productos chinos con la finalidad de ser vendidos al mercado local, regional e internacional. Los asiáticos serían los líderes del proyecto, dejando a los mexicanos con una participación poco relevante.


¿Por qué Cancún?
Su ubicación geográfica, la gran red de conectividad que tiene su aeropuerto, el potencial de desarrollo de Puerto Morelos , la cercanía de Puerto Progreso, su prestigio a nivel mundial y su rica infraestructura turística que es capaz de albergar hasta a los viajeros de negocios más exigentes, son los factores que determinaron la decisión de los chinos. Se detectó que existe potencial desperdiciado, pues si bien se importa una cantidad considerable de  productos, las “panzas” de los aviones y los contenedores se van casi vacíos.

Para satisfacer la necesidad de diversificación de la economía, los políticos apuestan por un proyecto que podría fomentar:

  1. Desarrollo de actividades complementarias (servicios logísticos, sobre todo)
  2. Capacitación de mano de obra, la cual requiere cierta especialización para desenvolverse en el medio
  3. El mejoramiento de vialidades, dada la precaria situación de éstas en la ciudad.
  4. El posicionamiento del destino como un lugar ideal para el turismo de negocios y convenciones
  5. La estabilización de la balanza de pagos, aunque en realidad sería artificial porque los productos a exportar no serían mexicanos
  6. La colocación de productos en tiempo y forma, dándole competitividad a la zona frente a lugares como Miami e incluso Panamá.

De hecho, el proyecto considera la colocación de un recinto fiscalizado. Para los que no están familiarizados con el concepto, un recinto fiscalizado funciona como una “bodega “de productos internacionales que aún no están importados de forma definitiva, pero que pueden hacerlo en cualquier momento con tal sólo comenzar los trámites de cambio de régimen aduanero. Esto optimiza los niveles de stock, logrando la competitividad en el “just in time” al eliminar la espera que genera ordenar desde bodegas en el extranjero.

Todo suena bien, ¿no? Para los que amamos esta ciudad y tenemos fe en su desarrollo, consolidar Cancún en otro rubro es un sueño hecho realidad. Nos encantaría presumir que, además de ser el destino turístico número uno, seremos la principal ventana de México para comercializar con Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica y Europa. Desafortunadamente, si lo analizamos más a fondo, el proyecto no resulta tan atractivo como parece.

¿Por qué perjudicaría la economía local?

  1. Acabaría con las pymes: empresas como Boxito, Millet y Ultrafemme, entre otras, se encontrarían en una desventaja importante frente a los incentivos fiscales que recibirían las empresas chinas instaladas en el complejo. La competencia sería desleal, inundando al mercado local con productos asiáticos y llevando al extranjero mercancías que no fueron obtenidas a partir del desarrollo de la industria doméstica.
  2. Encarecimiento del nivel de vida: ser una zona turística de talla mundial hace que Cancún se encuentre dentro de las cinco ciudades más caras para vivir en México. Con el Dragon Mart, terrenos que actualmente no son tan valorados tendrían más plusvalía, siguiendo con el círculo vicioso de una localidad cara, donde muchos trabajos no proporcionan a los habitantes el ingreso suficiente para afrontar la situación.
  3. El turismo generado no contribuiría a la recuperación de lotes abandonados. Un grave problema que enfrenta Cancún en la actualidad es la falta de regularización de “elefantes blancos”. Estas construcciones que algún día fueron esplendorosas, pero que actualmente se encuentran completamente descuidadas, restan competitividad turística al dar una mala impresión a los visitantes. Mucha culpa tiene el “All Inclusive”, modelo que retomaría el Dragon Mart al ser instalado en las afueras de la ciudad y acondicionado con restaurantes y atracciones turísticas. El centro seguiría padeciendo el abandono de los visitantes, ya que no se vería del todo contagiado por la fiebre asiática creada.


Mi propuesta…
No soy un erudito en el tema, pero mis estudios y mi conocimiento empírico me permiten ver que el siguiente paso para  Cancún es el comercio internacional. Se tienen las bases, mas no la estrategia correcta para lograrlo. Una plataforma logística es una propuesta muy inteligente, sólo que el Dragon Mart se olvida de que la apertura comercial tiene como objetivo la absorción de conocimientos y tecnología que permitirían el desarrollo de la economía local.

Veremos qué sucede. Lamentablemente, muchos habitantes originarios de otras partes de México y del mundo no están lo suficientemente arraigados a la ciudad como para defenderla. Son excelentes críticos (o mejor dicho, criticones) que cuando tienen la oportunidad de lograr un cambio en el lugar que les ha dado estabilidad, la desaprovechan al portarse indiferentes. Una vez más, Cancún queda a merced de políticos ineficientes que sólo buscan engordar su cartera.

MIKE

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